7 nov. 2009

Macondo 2009

Los Juegos Panamericanos se fueron para Toronto y dejaron a los colombianos sólo con cuentas de viáticos, canciones de Jorge Celedón y directos de periodistas deportivos. Igual, había que hacer el intento. Y la labor no era imposible, sobre todo cuando le acaban de dar los Olímpicos a Río. No hay comparación, desde luego, pero estaba en el aire esa sensación de que se le debe compartir a quienes han tenido menos oportunidades.
     Lo que me asombra es, como siempre, la macondianidad y tercermundismo de algunos de nuestros dirigentes. Uno de los políticos que conformaba la delegación era el concejal Wilson Duarte, acusado de haber propinado una paliza y amenazado a su cuñada. Con estas imputaciones, se le solicitó formalmente no asistir al evento para no opacar con sus dificultades legales la presentación colombiana. No habían acabado de decírselo cuando ya estaba camino al aeropuerto para tomar el primer vuelo (en primera clase, claro) a México. Sin palabras.
     Más folclórico fue escuchar a Jorge Celedón. En un pálido recuerdo de la celebración de Estocolmo, el vallenato se hizo presente como bandera de... Bogotá? Dos mil metros más lejos del Guatapurí. Bogotá es Colombia, desde luego, y medio mundo piensa que del río Grande para abajo todos usamos alpargatas, ruana y andamos con una gallina bajo el brazo (como el pan de los franceses, je), pero indudablemente es sospechoso relacionar a la fría y montañosa capital con los aires cadenciosos del Valle (de Upar, por si acaso).
     Y cuando los políticos hablan nos demuestran que la historia no existe. El presidente Uribe dijo, muy entusiasmado, que Colombia siempre había respondido ante el mundo por sus compromisos y eventos deportivos. Ajá! Como en el mundial del 86? Aún lloro cuando pienso que pude haber visto a Zico, a Maradona, a Pfaff y (paf!) me mataron la ilusión. En México sí se acordaban, estoy seguro.
     Fue más honorable ver a los deportistas. La Chechi Baena y el Pibe Valderrama nos recuerdan los logros que ha tenido el país. De todas maneras es triste verlos junto a los políticos, pues sus triunfos no los han tenido gracias a ellos sino a pesar de ellos. Ni qué hablar de Moisés Fuentes, medallista paralímpico de un país donde los discapacitados no tienen derecho ni siquiera a andar por las calles.
     Y lo peor, lo más triste y vergonzoso, escuchar al alcalde Samuel Moreno haciendo berrinche de niño chiquito diciendo que Toronto ganó porque regaló Blackberrys a los jefes del comité. Seguramente Moreno fue al baño cuando se hizo la impresionante presentación de los canadienses o no alcanza a contar el billón de dólares que tienen como presupuesto. Ni qué hablar del ofrecimiento de invitar atletas de todo el continente durante un mes a campamentos deportivos para incrementar su nivel competitivo. Bogotá, que tiene campamentos pero de desplazados, no podía competir contra eso.
     Para cerrar, no olvidemos que la imagen que llevaron es la de una ciudad pujante, turística y cultural, merecedora de ésta y otras responsabilidades. Pero la realidad es que Bogotá y el resto del país tienen niveles de pobreza del setenta por ciento, que hay más de dos millones de desplazados, que los falsos positivos se multiplican, que aún tenemos hermanos pudriéndose en la selva y políticos corruptos engordando como chinches con la sangre de los contribuyentes. Ojalá nos hubieran dado los juegos. Perdimos en buena lid, a pesar de la rabieta de Moreno. Pero no nos quedemos en el video. Hasta que no solucionemos los problemas de corrupción e injusticia social, no podremos competir con las naciones desarrolladas.

3 comentarios:

  1. El presidente mencionó varios eventos deportivos en Colombia, menos la Copa América. Será porque la hizo Pastrana o porque (como el triunfo de la selección) no valía nada?

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  2. Magnífico, maestro. Un varillazo en la cara de todos los chauvinistas que están convencidos de que Colombia es sombrero vueltiado, bandeja paisa y seguridad democrática.

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