10 dic. 2011

Cuando el plástico se rompe

Estoy por pensar que lo que escribo no sirve para nada. En realidad, siempre he estado seguro de eso, particularmente porque me dediqué a la ficción (y a la más rebuscada, para acabar de completar) en lugar de escribir libros de superación personal o novelitas de traquetos. Pero no me refiero a esa tautológica afirmación, sino a que mi voz y la de tantos que gritamos al mundo no se oyen. Hace cerca de dos años escribí un artículo titulado El Maniquí con Silicona en el que me quejaba de la imagen que esta sociedad obliga a las mujeres. Cada dos o tres meses veo en las noticias la misma historia repetida con otra víctima: algún doctor corrupto o algún error de procedimiento cobran la vida (o la cola) de alguna muchacha que quería "mejorar su aspecto".
     Sé que me ganaré muchos problemas por decir estas cosas, pero estas damas que sufren estas canalladas o fatalidades no son víctimas; sus males se los buscaron ellas mismas por (y que vengan los enemigos) idiotas. Sólo alguien con aserrín en el cerebelo se somete a una intervención quirúrgica (si sabrán lo que significa?) con el único objetivo de servir de cebo para el consumidor masculino.
     Aunque, mejor pensado, estas mujeres sí son víctimas; pero no de doctores y estafadores, sino de la sociedad machista y patriarcal que les ha enseñado desde niñas que no valen por sí mismas, que sólo tendrán el valor que les otorgue algún macho alfa. Y, peor todavía, que ese valor no tendrá que ver con su intelecto, talento y capacidades, sino con sus formas. Una mujer bonita y muda es el premio perfecto para el macho dominante. Una presea a la que, como a cualquier trofeo, se posee y se pule.
     Pero no me desgastaré más gritando, cual Cassandra (como lo escribí en otro artículo, valga la publicidad) las verdades evidentes. Además, no soy el único. Todos los días vemos, incluso por  la caja boba de la televisión, las terribles consecuencias de la estupidez. Sin embargo, ya sabemos que junto a cada denuncia hay un centenar de comerciales con modelos invitando a ser bellas y superficiales, por no decir tontas.
     Nosotros somos quienes criamos a la siguiente generación; quienes les compramos a las niñas muñecas y juguetes que las alientan a la vanidad y no al intelecto; quienes les exigimos estar bonitas y soñar con ser reinas de belleza, preferiblemente diciendo pendejadas que pasen a la historia. No se aterren si sus hijas, cortesía de la sociedad que alimentamos entre todos, salen en las noticias en un futuro cercano, y no precisamente en la página de farándula.

3 comentarios:

  1. Así es mi querido amigo, cada día la sociedad le exige a la mujer ser perfecta físicamente y la enfermedad no solo se extiende con los implantes en las mujeres también en los hombres, quieren ser el modelo establecido por la moda, hombres musculosos y su piel pegada a los huesos sin nada de grasa, operaciones y dietas estrictas, que los dejan en la terrible epidemia de la anorexia y la bulimia, llevando cada vez más a las mujeres y hombres a vivir su propia pesadilla, porque con el tiempo se ven los efectos, y lo más seguro es la muerte. Lamentablemente es ya un trastorno mental, la distorsión causada por los padres a sus hijos exigiéndoles ser perfectos, en familias carentes de amor, respeto y valores en donde no existe la aceptación de sus hijos con sus imperfecciones y sus virtudes llevan a que el amor a sí mismo, se vea destruido; destruyendo su identidad personal.

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  2. Personalmente creo que nosotros los hombres, aceptamos esos modelos de belleza, los cuales enaltecen el falso ego de la mujer, o bueno, el poco ego y autoestima que les queda, lo cual alimenta cada vez mas estas practicas.
    Pero, a mi parecer, aun estamos a tiempo de hacer algo por esta sociedad y por nuestras mujeres (mamà, hermana, tia, abuela), implementando el rechazo social a las practicas de "plastica" que no tienen nada de artistica, como lo son las cirugias e incursiones esteticas, rechazar estos maniquis ridiculos de la actualidad, y retomar las escencias de la existencia y el romanticismo, es hora de invertir los papeles, apreciemos lo natural, despreciemos lo falso y lo cauchudo:
    "Desde hoy, toda mujer operada sin necesidad, dejara de ser apreciada, debera ser RECHAZADA"
    y es que un Travesti tiene mucha mas conviccion de lo que hace que una mocosa con tetas nuevas.

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  3. me gustan con siliconass

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